Claridad · 4 min de lectura
Cuando no sabes lo que quieres
Evelyn Mayes
1 de octubre de 2026

“No sé lo que quiero”.
Lo escucho en casi todas las primeras conversaciones, casi siempre acompañado de una risita avergonzada, como si no saberlo fuera un defecto.
No lo es. En mi experiencia, “no sé” muy pocas veces significa que no haya nada. Con mucha más frecuencia significa: con todo lo demás, no logro escucharme.
Por qué la respuesta se queda en silencio
Cuando llevas años cuidando a otras personas (en el trabajo, en casa, en tu comunidad), te vuelves maravillosamente buena para saber lo que necesitan los demás. A tus propios deseos se les baja el volumen, como a una radio en otra habitación. No se han ido. Simplemente suenan bajito.
Así que el trabajo no es inventarte un sueño. Es volver a subir el volumen.
Una práctica de una semana para hacer silencio
Durante los próximos siete días, prueba esto. Toma diez minutos.
- Siéntate en un lugar donde nadie te interrumpa. Sin celular, sin lista de pendientes.
- Hazte una sola pregunta: “Si nadie fuera a decepcionarse, ¿qué me encantaría?”
- Escribe lo que venga, aunque sea pequeño, aunque te sorprenda. Una mañana más tranquila. Otro tipo de trabajo. Un cuarto propio.
- No intentes resolverlo. Esta semana solo estás escuchando, no planeando.
Para el tercer o cuarto día, la mayoría de las mujeres notan que las mismas pocas cosas vuelven una y otra vez a la página. A esas vale la pena prestarles atención.
En qué fijarte
Fíjate en lo que te da energía al escribirlo y en lo que te pesa. Fíjate en qué deseos son realmente tuyos y cuáles pertenecen a las expectativas de alguien más. La claridad rara vez llega como un relámpago; llega como un patrón que, por fin, el silencio te permite ver.
¿Te gustaría un poco de estructura? Claridad en 7 días te guía con un ejercicio breve cada día.
Y si prefieres no hacerlo sola, para eso es precisamente una Clarity Call.